Cambia tu lenguaje y cambiarás tu estado de ánimo

Aunque a veces utilizamos un pensamiento basado en imágenes, la mayor parte del tiempo usamos el lenguaje para pensar. Es decir, hablamos con nosotros mismos y, para hacerlo, elegimos unas palabras determinadas y no otras, y nos decimos una serie de cosas concretas.

Lo que no siempre tenemos en cuenta es la importancia de elegir unas palabras determinadas y el efecto que su uso puede tener en nosotros. Las palabras que utilices al pensar pueden tener un efecto poderoso en tus emociones y tu estado de ánimo, de modo que es importante elegirlas con cuidado.

A continuación describiremos algunas de las sustituciones de palabras o frases que puedes hacer al pensar, de manera que puedas cambiar unas palabras o frases por otras. Si lo pones en práctica, descubrirás que te ayudan a sentirte mucho mejor, y podrás comprobar el poder que tiene el pensamiento y la importancia de usar un modo de pensar constructivo y realista.

1. Sustituye todas las palabras absolutistas, como siempre, nunca, jamás, por palabras que sean más flexibles, como a veces, a menudo, de vez en cuando, con frecuencia, casi siempre, casi nunca. Decir, por ejemplo, “nunca”, es un pensamiento extremista y la mayoría de las veces no es realista. Si dices, “nunca me mira cuando me habla”, seguramente no es cierto, y es más acertado decir “me mira muy poco cuando me habla”. Aplica la palabra "nunca" o "siempre" a sucesos que realmente ocurran siempre (o nunca), como "el sol nunca sale de noche". Para el resto, prohíbete usar esas palabras.

2. Sustituye los “debo” por “deseo”, los “tengo que” por “me gustaría o quiero”. Por ejemplo, en vez de decir, "tengo que ir a trabajar", di "quiero ir a trabajar". De este modo, en vez de ser una obligación, es algo que decides hacer voluntariamente. Después de todo, incluso las cosas desagradables que dices hacer por obligación, las haces realmente porque deseas hacerlas, porque es más ventajoso para ti ir a pagar ese impuesto que arriesgarte a una multa o un embargo. Es decir, lo haces porque quieres.

3. Sustituye los "debería o tendría que" por "me gustaría". Por ejemplo, en vez de decir, "deberían subirme el sueldo", di, "me gustaría me que subieran el sueldo". De este modo, no transformas tus deseos en exigencias (debería) y aceptas la realidad tal y como es (aunque luego hagas lo que puedas por cambiarla), pues cuando exiges que algo tiene que ser como tú quieres que sea, te vas a sentir muy mal si las cosas te salen al revés, mientras que si te limitas a desear algo, te resultará más fácil aceptar la realidad (no se ha cumplido tu deseo), te sentirás mejor, y serás más capaz de tomar decisiones realistas y llevar a cabo acciones más constructivas que si te dejas llevar por emociones intensas como la ira o la depresión (que es lo que sucede cuando te empeñas en exigir que el mundo cumpla tus deseos).

4. Sustituye las palabras extremistas y exageradas por palabras más moderadas, como “es terrible” por “es bastante malo”; “es una catástrofe” por “es muy desagradable”. De este modo no exagerarás la "malignidad" de los acontecimientos. Si consideras que algo es terrible, pensarás que no lo puedes soportar y tenderás a huir de la situación y no afrontarla, mientras que si piensas que es muy malo pero no terrible y que, por tanto, lo puedes soportar, serás más capaz de afrontarlo y buscar soluciones.

5. Sustituye el "todo o nada" por un continuo. Es decir, en vez de pensar que solo puede ser 1 o 10, piensa que puede ser 1, 2, 3, 4, etc. Por ejemplo, en vez de decir, “el trabajo que he hecho es una nulidad”, di: “he hecho un trabajo de un 4”. En vez de pensar, ”como no he triunfado, he fracasado por completo”, piensa: “no he triunfado, pero tampoco ha sido un fracaso total”. De este modo no ves las cosas como éxito (10) o fracaso (0), sino que tienes en cuenta que a veces las cosas tienen distintos grados: “no es ni éxito ni fracaso, sino que merece un 5 (o un 4, un 6, etc.)”.

6. Sustituye “soy” por “he hecho”. Por ejemplo, en vez de decir “soy un fracaso”, di “he fracasado en esto”; en vez de decir: "soy una persona tímida" di "en bastantes situaciones, aunque no en todas, me comporto con timidez". De este modo, estarás siendo más realista. De hecho, cuanto menos uses la palabra soy, mejor. Céntrate en lo que haces en vez de en lo que eres: di “he hecho algo despreciable” en vez de decir “soy despreciable”. Del mismo modo, sustituye “eres” por “has hecho”: “ha hecho algo despreciable”, en vez de “es una persona despreciable”.

7. Sustituye “me haces sentir” por “me siento”. Por ejemplo, “haces que me enfade” por “me enfado”; “me pone nervioso con su lentitud” por “me pongo nervioso cuando veo su lentitud”. Eso te da más control sobre tus emociones, pues no asumes que te las provocan los demás a su antojo.

Resumiendo, sustituye todo aquello que sea extremista, absolutista, de todo o nada o exagerado. El objetivo es usar un pensamiento flexible, sin rigidez, que no se vaya a un extremo. Al cambiar de este modo tu forma de pensar (de hablar contigo mismo) cambiarás también tu modo de sentir.

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Edith Gomez
@edigomben
Los 7 alimentos que debes consumir si quieres ser más productivo

Independiente de lo que hagas, el ser productivo es ideal y en especial durante los días estresantes de trabajo. Si eres inversionista y trabajas con brokers como eToro, entonces debes estar alerta sobre muchas cosas y las fluctuaciones del mercado. Sin importar lo que hagas, lo que le das a tu cuerpo es importante, así que debes poner atención a los alimentos que incluyes en tu día a diario, pero especialmente en aquellos momentos que necesitas ser más atento.

Recuerda que debes dormir bien, hacer ejercicio, relajarte, y sobretodo aliméntate adecuadamente. Antes de empezar una dieta extrema o dejar de consumir lo que más te gusta sin saber el por qué, investiga un poco sobre los beneficios de los alimentos para ser más productivo.

Estos son los 7 alimentos que deberías consumir si quieres ser más productivo en tu trabajo y vida personal:

1.      Pescado: los pescados “azules” como el salmón, o el atún, tienen una alta cantidad de ácidos grasos, como el omega 3. El omega 3 son beneficiosos para el sistema nervioso, ayudando a reforzar las conexiones neuronales, y además son antioxidantes que protegen a nuestras neuronas de los radicales libres que atacan a diario. Se ha comprobado que aquellos que sufren de déficit de atención se benefician del consumo del pescado.

2.      Aguacate: esta fruta es rica en grasas no saturadas, las cuales son buenas para el cuerpo. Comer aguacate te ayuda a mejorar tu concentración y tu memoria, pues mejora la comunicación neuronal y tu circulación, limpiando las arterias de paso. Cuando el corazón bombea la sangre a tus órganos y tu cerebro de forma correcta, puedes rendir de manera adecuada.

3.      Yogur: los lácteos son buenos para tu salud, pues están llenos de calcio y vitaminas, pero el yogur es especialmente bueno para ti porque es bajo en grasa. El yogur tiene un aminoácido llamad tirosona que produce neurotransmisores, como la noradenalina y dopamina, mejorando la memoria y tu sentido de alerta.

4.      Banano: otra fruta que es deliciosa y que tiene muchos beneficios para tu cuerpo. El banano tiene mucho potasio, vitamina C, magnesio, y fibra. Esta fruta es ideal cuando tienes que poner más atención en el trabajo pero sientes que estás adormecido. El banano además te da vitamina B6 la cual promueve la producción de neurotransmisores que se relacionan con la concentración, como la dopamina, norepinefrina, y la serotonina.

5.      Chocolate oscuro: el cacao te aporta antioxidantes y hace que el cuerpo libere endorfinas, lo cual hace que te sientas bien y lleno de energía. El chocolate oscuro te puede ayudar a subir el azúcar un poco, sentirte más alerta, reduce tu apetito, y te hace sentir menos ansioso. Entre más oscuro sea el chocolate, mejor, así que cómelo cuando necesites mejorar tu concentración y tu memoria.

6.      Pollo: esta carne blanca es liviana y tiene mucha proteína, así que una vez que lo comes, tu cuerpo libera el aminoácido conocido como L-Tirosina, el cual ayuda a crear los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, los cuales te hacen pensar rápido y con más claridad. Recuerda que es mejor consumir pollo cocinado a la plancha, al horno, o al vapor, pues tiene menos grasas saturadas.

7.      Frutos secos: seguramente has escuchado que los frutos secos son una buena merienda cuando necesitas tener energía, pero también ayudan a mejorar la función mental y tu atención. Si incluyes las almendras, el maní, o los marañones, obtendrás una gran cantidad de ácidos grasos omega 3, lo cual te da antioxidantes y protege tu cuerpo, especialmente tus arterias. Los frutos secos—en moderación—son una buena forma de proteger tus vasos sanguíneos y promueven la circulación. Además, estos alimentos tienen muchas vitaminas.

Todos sabemos que hay días en que no nos sentimos bien, pero debemos trabajar igual y dar lo mejor de nuestro rendimiento. Incluye estos alimentos cuando necesites trucos para concentrarte en tus estudios, o cuando tienes que trabajar largas jornadas, o simplemente cuando necesitas estar alerta en todo momento. No necesitas hacer cambios muy extremos, pero alterar tu dieta para que incluya estas comidas te puede hacer sentir mejor y notarás el cambio muy pronto, así que no dejes de lado tu salud y tu alimentación.

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